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Diario de ensayos ¡Pasen y vean... Estos son los cuentos! Miércoles 22 de septiembre de 2010. Ensayo 31

Miércoles 22 de septiembre de 2010. Ensayo 31

EL OLOR. Julieta Bottino / Juan Lepore. Asistente: María Svartzman. Revisión de lo ya trabajado. Reorientación de acciones para recuperar el punto donde habíamos dejado la escena. Replanteo el accionar de EDURNE en la zona que sigue: "EDURNE: Dejame. No vine a esto. /MATEO: ¿No ves que volvimos al punto donde habíamos quedado? /EDURNE: Seguís siendo un iluso. No hay retorno. /MATEO: ¿Por qué no? ¿Qué lo impide? Los milicos ya no. ¿Es por él? ¿Es eso? /EDURNE: No. Me separé. /MATEO: ¿Te separaste? ¿Estás con otro? /EDURNE: Eso es cosa mía. /MATEO: Pero te lo pido por favor. Necesito saber más. Tú y yo nos alejamos por fatalidad, no por decisión. Nuestra relación quedó detenida de golpe. Pero lo que yo siento por vos está intacto. Resistió el gran agujero negro de estos años. Me faltaba saber qué sentías tú, pero ya lo sé. Lo que no comprendo es qué no querés estar conmigo. Si hay otro, decímelo. Por lo menos me ayudaría a entender. /EDURNE: No voy a poner excusas. No hay otro. No hay nadie" para apoyar que el "No vine a esto" es el preámbulo del segundo intento de confesión (El primero es casi al iniciarse la escena, previo al "Estás muy linda" de MATEO). Sigo tensando la cuerda en el accionar de EDURNE (fascinación/rechazo) en la relación vincular con MATEO, para poner sobre el tapete sus contradicciones; y con respecto a MATEO, para que llegue "blandito" a la zona del desenlace. Dejo para el próximo ensayo la resolución de la escena (lo que sucede a partir de la confesión).
Jorge Ferro nos acompaña durante el ensayo. Conversamos sobre lo que implica, para el erotismo (real o potencial) de la escena, el que haya en escena o no una cama (no la habrá).  
El cuentito: Mateo ha citado a Edurne en el hotel de pasajeros donde se hospeda desde su llegada a Buenos Aires. Hace años que no se ven. En el pasado han tenido una apasionada relación (clandestina, pues Edurne estaba casada -ya no lo está- con el primo de Mateo). Superados los instantes iniciales del reencuentro, Mateo pretende volver al "punto en que habían quedado". Edurne advierte la inconveniencia para su propósito de haber aceptado la cita en ese lugar. Quiere irse. Mateo la retiene con un regalo: el perfume que ella usaba (y con el que Mateo pidió a su hermana, cuando le autorizaron las comunicaciones en el penal donde estaba detenido, que le perfumara las cartas porque "olía el papel y se caían los muros"). Edurne, cuando intenta irse, se lastima los dedos de un pie. Mateo la auxilia. En ese "encuentro cercano", Mateo insiste. Edurne lo rechaza. Mateo no entiende por qué no quiere estar con él. Pide explicaciones: "¿Qué te hice"? Edurne lo enfrenta: que si fuera por él estaría muerta o desaparecida, que les ocultó -al darle hospedaje en su casa- que estaba comprometido, que lo habían ido a buscar a su casa en Uruguay, que a los de ahí también los perseguían acá... Mateo refuta cada una de las acusaciones. Y finalmente, la arrincona, desafía y besa. En primera instancia, Edurne se entrega. Luego, antes de volver a enredarse en la fascinación que siente por Mateo, recupera el propósito que la llevó hasta allí: para que la relación con Mateo sea posible debe confesar lo que ha hecho. Y lo hace. Lo que pasa a partir de allí, me lo reservo.

Creado el 22/09/2010. Etiquetas: La complicidad de la inocencia

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Carlos Ianni. Director, docente, promotor y productor teatral. Buenos Aires, Argentina